miércoles, 10 de julio de 2013

Monsanto, fomentando tecnología agrícola

Con más de 100 años de historia en el mercado internacional, desde el año 2005 que esta empresa está en Chile a través de Seminis Vegetables Seeds.

A pesar de que la empresa Monsanto remonta sus orígenes al 1901 en Estados Unidos, en Chile inicia sus operaciones el año 2005 cuando adquiere la empresa Seminis Vegetables Seeds, líder en la industria de semillas vegetales, que suministra más de 3.500 variedades distintas en más de 150 países. De este modo Seminis, se transformó en la subsidiaria de Monsanto, marcando el inicio de sus operaciones en el país. 
En 2008, Monsanto adquiere otra importante empresa especializada en semillas: De Ruiter Seeds, con un enfoque singular en la producción de hortalizas de cultivos protegidos, entre los que se destacan las semillas de tomates, pepinos, pimientos y berenjenas, además de portainjertos.
En Chile, poseen un presupuesto anual 200 millones de dólares anuales, destinados principalmente para inversiones de capital para mejorar la capacidad productiva, asegurar la calidad de sus productos y mejorar los estándares de seguridad laboral. 
Coagra conversó con José Ignacio Salazar, gerente general de Monsanto Chile y líder de negocio de vegetales en Sudamérica, agrónomo de la Universidad Católica de Valparaíso, con un MBA en la Universidad Adolfo Ibañez; trabaja en Monsanto desde el año 1998.

¿Cuál es la historia de la empresa? ¿Y cómo está constituida?

Monsanto es una compañía que cuenta con más de cien años de historia, dedicada en la actualidad al fomento de la tecnología agrícola, que por innovación y calidad de sus productos es líder global en producción de semillas y desarrollo biotecnológico.
La compañía se funda en 1901 en Estados Unidos, especializándose durante sus primeras décadas de historia a la producción de productos químicos. Sin embargo, desde el año 2000 adopta una nueva estrategia de negocios, destinando recursos hacia el desarrollo tecnológico en la agricultura específicamente en semillas e insumos.
En Chile nuestras áreas de negocio se dividen en dos: una dedicada a la producción, exportación e investigación de semillas de maíz, hortalizas, canola y soya; y otra a la comercialización de semillas.

¿Cuál es la oferta de productos de Monsanto en la actualidad?

Nuestros principales productos disponibles en Chile, tanto para consumo interno como para exportación, son las semillas hortícolas de la marca Seminis de poroto verde, pimentón, brócoli, repollo, zanahoria, coliflor, pepino, berenjena, tomate, lechuga, melón, cebolla, ají, espinaca, zapallito, zapallo y sandía, de distintas variedades. 
También comercializamos los portainjertos para tomates indeterminados de la marca De Ruiter, que es propiedad de Monsanto desde 2008. El injerto es un método de propagación vegetativa artificial de los vegetales en el que una porción de tejido, procedente de una planta se une sobre otra ya asentada, de tal modo que el conjunto de ambos crezca como un solo organismo. 

¿Qué es lo que diferencia los productos Monsanto en el mercado?

El éxito del negocio depende de la capacidad que tenemos de ofrecer a nuestros clientes las mejores semillas y productos, basándonos en el desarrollo de innovaciones tecnológicas que proporcionen soluciones agronómicas para los productores.
A diferencia de muchos negocios, las semillas se compran cada año. Si uno de nuestros clientes tiene una mala experiencia con un producto de semillas en una temporada, compra una de otra marca en el próximo periodo. 
Implementamos el sistema de “buenas prácticas agrícolas de manejo”, que contribuye a preservar la sustentabilidad económica, social y ambiental para nuestros clientes. Es parte de nuestra tarea mejorar la productividad y rentabilidad de los productores, por lo que el uso de nuevas plataformas tecnológicas permite desarrollar semillas con mayores beneficios.

¿Hacia qué áreas de la agricultura se focalizan principalmente? 

En Chile nos focalizamos principalmente a la producción, exportación e investigación de semillas de maíz, hortalizas, canola y soya; y por el otro, a la comercialización de semillas.
En el área de vegetales, hemos segmentado sus productos para ofrecer mejor conocimiento específico para campo abierto, para ambientes con condiciones 100% controladas y también comercializamos productos para invernaderos no-calefaccionados (unheated) como es el caso de tomates indeterminados, pepinos, pimientos, etc. 
En cuanto a las semillas De Ruiter aplica prácticamente solo a porta-injertos, ya que el 99% del resto de la cartera está bajo la marca Seminis.

¿Cómo ha sido la evolución del negocio? ¿Qué perspectivas tienen hacia adelante? 

A pesar de que Chile es un mercado relativamente pequeño, representa un rol muy relevante para la compañía a nivel mundial, particularmente en materia de producción y multiplicación de semillas de contra-estación. En el país se produce cerca del 20% de las necesidades globales de Monsanto, exportando semillas a más de 110 países alrededor del mundo, lo que convierte a la empresa en una de las más importantes de su rubro en el país. 
Nuestras perspectivas apuntan a seguir siendo líderes en la comercialización de semillas y entregar las mejores soluciones a nuestros clientes para que obtengan mejores rendimientos en sus cultivos, y para esto, debemos ir innovando en nuestra cartera de productos año a año.

¿Cuáles son los resultados que han visto en el área de innovación?

En Chile, en nuestra planta de Viluco poseemos un moderno laboratorio de investigación con el objetivo de mejorar nuestras prácticas de producción, por lo que anualmente destinamos importantes recursos para el desarrollo en esta materia, 2,5 millones de dólares al año distribuidos en tres áreas: conservación de recursos como el agua (utilización de sensores que monitoreen la disponibilidad de agua en el suelo para reducir el uso de riego); estudios de líneas parentales y en investigación en ensayos de maíz, canola y soya. 

¿Cómo ven la agricultura chilena de hoy y qué perspectivas le proyectan a futuro? 

En términos generales; debido al tema cambiario, la agricultura, sobre todo por la exportación; se visualiza que continuará en un estancamiento que esperamos pueda resolverse pronto. De acuerdo a las cifras entregadas por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) la balanza comercial agrícola, pecuaria y forestal de Chile anotó en 2012 un superávit de 8.757 millones de dólares, un 8% menos que el 2011, baja que explicarían en la “sostenida pérdida de competitividad” que afecta al sector hace algunos años, influenciado principalmente por la baja del dólar. Basándonos en esto, las estimaciones para el 2013 no debiesen ser distintas y el sector agrícola seguiría frenado. 
Específicamente en el mercado de las semillas, las cifras son alentadoras, pues las exportaciones subieron 21,3% en 2012 con respecto a 2011, siendo el tercer rubro de mayor importancia en exportaciones agropecuarias (detrás de las frutas y el vino) con embarques por US$ 520 millones, demostrando que es un rubro que continúa en crecimiento. 

¿Qué tipo de asesoría le entregan al cliente final?

Desarrollamos un programa denominado RED, con un sistema de asesorías directo con los agricultores. Nuestros especialistas brindan un servicio directo y personalizado que incluye tanto la venta de mercadería como el asesoramiento sobre temas tan variados como rotación de cultivos, conservación de suelos, fertilización, semillas, herbicidas y paquetes tecnológicos específicos, entre otros.
Este verano ejecutamos un proyecto de días de campo en nuestros sites de Rengo y Viluco, para que nuestros clientes conocieran in situ cómo operamos. Algo similar desarrollamos en nuestro centro de Quillota, donde mostramos nuevas variedades, tecnologías, tendencias y otorgamos asesoría de manejos de cultivos en forma presencial.

¿Qué iniciativas han desarrollado en el área sustentabilidad en Chile?

En 2008, Monsanto implementó a nivel global una propuesta en torno al concepto de Agricultura Sustentable, entendiéndola como la mejor forma de compatibilizar el crecimiento de la actividad agrícola con la conservación del medioambiente. La clave es elevar la productividad de los cultivos y esa es la misión que nos hemos propuesto, producir y conservar más y mejorar la calidad de vida de los agricultores y la comunidad. 
Monsanto desea avanzar hacia ese objetivo a través del mejoramiento genético, la biotecnología y la mejora de las prácticas agronómicas. Entre los progresos demostrados hasta ahora, destacan los mayores rendimientos por hectárea, una notable reducción del uso de plaguicidas y herbicidas, la optimización en el uso del agua, el ahorro de combustibles fósiles y la disminución asociada de emisiones de CO2, al reducir el uso del arado y su efecto erosivo sobre el suelo. 
En temas ligados a las comunidades y nuestros vecinos, este año se implementó en Chile por primera vez el programa “Semillero de Futuro”, principal proyecto de responsabilidad social empresarial que desde 2007 hemos impulsado en Argentina, Paraguay y Uruguay. Su objetivo es financiar proyectos sociales y productivos que otorguen valor compartido entre la empresa y la comunidad, priorizando iniciativas relacionadas con la educación en zonas rurales y buscando fortalecer el desarrollo de pequeños emprendimientos.

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