miércoles, 10 de julio de 2013

Agricultores reclaman precios dignos ante prácticas abusivas de distribuidoras y grandes superficies

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) protesta ante el Senado por la Ley de cadena agroalimentaria, la cual les perjudica causando pérdidas a corto y largo plazo.
En declaraciones a los periodistas a las puertas del Senado, el Secretario General de COAG, Miguel Blanco ha subrayado que “cada vez que la gran distribución utiliza un alimento básico como producto reclamo y lo vende a pérdidas nos acerca un poco más a la dependencia alimentaria del exterior. Lo anormalmente barato nos puede salir muy caro y el campo lo paga con la ruina”. Como ejemplo, el máximo responsable de COAG ha puesto el caso del sector lácteo. “En nuestro país, hemos pasado de 140.000 ganaderos en la década de los 90 a apenas 20.000 en la actualidad. Nos arrepentimos cuando en nuestro desayuno sólo haya leche francesa”, ha alertado.
Blanco, que ha estado acompañado por los máximos responsables de COAG en cada una de las CC.AA., ha criticado también la “banalización” del producto que hacen las superficies comerciales de productos como la leche, el aceite de oliva o las frutas y “el engaño” al consumidor, al que captan con estas ofertas gancho para atraerlos a sus establecimientos y les aporten beneficios, no tanto por la adquisición del producto reclamo en cuestión, (producto con el que el híper perdería dinero)- sino con los márgenes que aplican en el resto”, ha argumentado.
AQUÍ puedes ver un cuadro con la diferencia entre el precio de los alimentos en origen y destino. Un kilo de tomate, por ejemplo, se lo pagan al agricultor a 0,19 y lo venden a 1,98.
En lo referente a la Ley de cadena alimentaria en su conjunto, el Secretario General ha apuntado que la Ley es una buena herramienta para conseguir una mayor transparencia y seguridad jurídica en la cadena agroalimentaria. “Sin embargo, el texto actual, no mejora la posición negociadora de los agricultores y los ganaderos en la cadena. Evitará abusos, pero la mayor preocupación de agricultores y ganaderos que es el precio, ni se garantiza, ni se soluciona”.
Por eso hacemos hincapié en lo importante de comprar  al productor local y directamente, evitando intermediarios abusivos a los que no les importa destruir empleo y abusar de productores y consumidores. Accede al directorio de Agricultores Ecológicos y los Mercados Locales donde puedes comprarles directamente. Otra opción de consumo responsable, ecológica y accesible a todos son los Grupos de Consumo Ecológico que son personas que se unen para comprar de forma conjunta y directamente a productor, así se aseguran precios justos tanto para el consumidor como para el productor.
FUNCIONAMIENTO ACTUAL DE LA CADENA AGROALIMENTARIA
A nivel estatal, el creciente desequilibrio en la cadena comercial agroalimentaria debido a la posición negociadora dominante de las grandes empresas de distribución agroalimentaria está teniendo graves consecuencias en nuestra sociedad con la creciente desaparición de agricultores y ganaderos. En sectores como el lácteo, se ha pasado de 140.000 explotaciones en el inicio de los 90, a menos de 22.000 en la actualidad.
La distribución comercial se ha ido concentrando en menos manos. En 2009 la cuota de mercado de las cinco principales cadenas de distribución alcanzó el 59,9% de las ventas. Esta progresiva concentración ha sido mucho más rápida en la distribución que en la industria: en 1987 la cifra agregada de ventas de las diez principales empresas de la industria agroalimentaria fue de 3.737 millones de euros, frente a los 4.365 millones de euros de las diez mayores empresas de la distribución.
Veinte años más tarde, en 2007, las cifras eran de 15.724 millones de euros en la industria (4.2 veces más), frente a 47.910 millones de euros en la distribución (11 veces más). Es decir, el factor de concentración de la distribución comercial casi ha triplicado al de la industria.
Sin embargo, la supuesta “guerra de precios” abierta en los últimos años para adaptarse a la crisis económica por parte de las empresas de la distribución agroalimentaria, hace que la presión por las bajadas de precios al consumo sean trasladadas automáticamente a sus proveedores, erosionando gravemente sus rentas y poniendo en peligro su viabilidad económica presente y futura
Esa presión a la baja en los precios al consumo está generando cadenas de valor donde se destruye valor(empleo, tejido económico, desarrollo local, etc.) en vez de crearlo, sobre todo en sectores estratégicos para España como el aceite de oliva o la leche. Abordar esta cuestión con una visión cortoplacista (dando por buenos los precios bajos en consumo) es un grave error que pagaremos como país a medio y largo plazo, ya que las consecuencias de las políticas de precios bajos sostenida en el tiempo es absolutamente dañina para nuestra economía.
La evolución que han seguido los precios en origen de los productos agroalimentarios en los últimos años está cada vez más distanciada de la de los precios que pagan los consumidores por los alimentos, es decir,los consumidores pagan cada vez más por productos que compran mientras los agricultores cobran a precios de hace 20 años
El Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) pone de relieve que los diferenciales de precios en la cadena agroalimentaria se mantienen de media por encima del 450%.
Si a todo esto sumamos el continuado encarecimiento de los costes de producción, el resultado de todo esto es una pérdida de renta en el sector agrario español del 27,4% desde el año 2003 que refleja una evolución desastrosa.
La pérdida de eficiencia, competitividad, innovación y desarrollo por parte de la mayor parte de los agentes que operan en la cadena agroalimentaria tiene consecuencias directas sobre la economía del conjunto del país. La creciente desaparición de agricultores y ganaderos, la falta de inversión y crecimiento del sector de la industria agroalimentaria, el cierre definitivo de establecimientos de venta tradicionales y especializados y lapérdida de variedad y calidad de los productos que puede encontrar el consumidor en los establecimientos de compra, son ejemplos de ello.
La falta de transparencia, las desigualdades en el poder de negociación y las prácticas abusivas, desleales y contrarias a la competencia producen distorsiones de mercado que tienen un efecto negativo sobre la competitividad de la cadena agroalimentaria. Por ello, conseguir mejorar su funcionamiento es importante, tanto para los consumidores como para los operadores, al objeto de garantizar una distribución sostenible del valor añadido a lo largo de la cadena, contribuyendo así a aumentar su competitividad global. Es necesario establecer unas normas de juego claras y concisas para todos los operadores de la cadena agroalimentaria.
Prácticas comerciales abusivas y desleales reconocidas por autoridades estatales y comunitarias
Las prácticas comerciales abusivas y desleales desarrolladas por las empresas de la gran distribución agroalimentaria y otros agentes de la cadena agroalimentaria reconocidas ya por todos los estamentos públicos y privados europeos [1], estatales y autonómicos como la venta a pérdidas, las subastas a ciegas, la exigencia de pagos comerciales y descuentos injustificados, la imposición de obligaciones a proveedores o el aplazamiento de los pagos, entre otras, se han agudizado al hilo de la crisis económica. Incluso, la propia Comisión Nacional de la Competencia (CNC) en su informe de 2011 señalaba la existencia de una serie de prácticas comerciales abusivas y desleales que podían estar distorsionando la competencia.

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